
¡Eh, amigos! Si andáis por Cabezuela del Valle, tenéis que hacer una parada en La Ermita. Este restaurante en Paraje Vadillo, 3 no solo tiene un comedor muy coqueto, sino que las vistas al Valle del Jerte son de esas que te dejan sin aliento. Y no penséis que solo es el paisaje, porque la comida está de lujo: os van a encantar sus rejos, el cuchifrito, las delicias del Jerte y, ojo, ¡no os vayáis sin probar la tarta de queso! Además, sus raciones son generosas y tienen un menú que mezcla lo mejor de la cocina mediterránea y española. ¡Tienes que traer a tus colegas y disfrutar de esta joyita!
LA ERMITA
Mapa Ubicación LA ERMITA
Dónde se encuentra La Ermita
¡Ey, gente! Si estáis buscando un sitio que os deje flipando, tenéis que dar una vuelta por La Ermita en Paraje Vadillo, 3, 10610 Cabezuela del Valle, Cáceres. En serio, por fuera puede parecer un chiringuito normalito, pero cuando cruzas la puerta, ¡se os cae la baba! 5 estrellas y no es para menos, porque la decoración es espectacular y las vistas al río son de otro nivel.
La comida es excelente. Pedimos unos platos de la carta y, aunque los precios son un pelín más altos, la calidad es brutal. Con una relación calidad-precio inmejorable, rondando entre 30-40 € por persona, te aseguro que vale cada euro. Y si pensáis en ir con amigos, este es el sitio perfecto. El ambiente es tranquilo, con nivel de ruido bajo, así que podéis charlar sin problemas.
El trato, ni se diga. Desde que llegas, sientes que te cuidan en cada detalle. Denisa, la camarera que nos atendió, fue un encanto, siempre al tanto de nosotros. ¡Un servicio de 10! En menos de 10 minutos, ya teníamos nuestra comida en la mesa, y las raciones son gigantes. Además, los postres, ni hablar, ¡son caseros y están de locos!
Así que ya sabéis, si queréis hacer una parada y comer bien, no lo dudéis. La Ermita es el lugar ideal para ir con un grupo de 5 a 8 personas. Y lo mejor, hay un montón de plazas de aparcamiento gratuitas. ¡No hay excusas! Si volvemos a Cabezuela, vamos a repetir sin dudarlo.
Cuál es la dirección exacta del restaurante
Si estás por Cabezuela del Valle y no te pasas por La Ermita, la verdad es que te pierdes algo muy guay. 5 estrellas se queda corto. La camarera, creo que se llamaba Denisa, era de Valencia y nos trató como si fuéramos de la familia, sin conocernos de nada. Un encanto de persona, ¡que se lo digan a la gente que viene solo! Munchamos un carpaccio que estaba espectacular y unas patatas revolconas que, uff, ni te cuento. Y las carnes, todas están muy ricas y, mientras comes, tienes unas vistas al río que son una pasada, especialmente cuando baja crecido. Ojo, siempre hay que hacer reserva, que siempre está petado. Y si tienes coche, hay un amplio parking a 50 metros del restaurante.
La verdad es que de los cuatro restaurantes que probamos en la zona, éste fue el mejor de todos. Pedimos una ensalada que ¡madre mía! Era abundante y muy rica, y la carne, aunque estaba bien, quizás un poco escasa. Pero lo que realmente te va a flipar es la tarta de cereza, típica de la zona, ¡una locura de sabor! Y el precio, razonable, entre 20-30€ por persona. Si eres de los que disfrutan de la buena comida, te va a encantar.
La calidad de la comida es para darle un 10 de 10. Todo lo que pedimos estaba espectacular y muy abundante, de verdad. Los camareros son súper atentos, constantemente al pendiente de lo que necesitas. Y el ambiente es una mezcla perfecta de modernidad y tradición; la decoración está súper cuidada y sentirás que estás en un lugar con historia. Pedimos tomate aliñado, un chuletón sublime y, cómo no, la tarta de cereza. Todo un espectáculo. Y sirve para cualquier grupo, así que no dudes en ir con colegas o la familia.
En resumen, si estás por el valle y te apetece disfrutar, La Ermita no se discute. Tienen comida tradicional de calidad y vistas que son un deleite. Personal de lujo y hasta aceptan perros dentro del local, así que no hay excusas. En cuanto a la dirección, la encontrarás en Paraje Vadillo, 3, 10610 Cabezuela del Valle, Cáceres. Así que, ya sabes, ¡haz tu reserva y corre a probarlo!
Qué tipo de ambiente tiene el comedor de La Ermita
La verdad es que La Ermita es un sitio que vale la pena visitar. Está súper bien ubicado con vistas al río, lo que le da un toque especial. Cuando fuimos entre semana, estaba hasta arriba de gente y, aunque el ambiente era genial, el servicio se notaba un poco lento. Escuchamos a algunos comensales quejándose, pero bueno, es lo que hay en esta época del año. Pedimos un revuelto de setas y un chuletón que estaban brutales, así que eso compensó un poco la espera. En cuanto a precios, nos sobran unos 20-30€ por persona. La comida y el ambiente se llevan un 5, pero el servicio, un 4.
Luego volvimos otro día y la experiencia fue similar. La comida estaba riquísima y bien cocinada, pero el servicio seguía siendo muy lento. Es realmente una pena porque el entorno es inmejorable. Decidimos no pedir postre ni café porque ya nos había consumido bastante tiempo, y aunque la comida era un 10, el servicio se quedaba en un 1, lo que arruina un poco la experiencia. Aun así, vale la pena probar, por los sabores y el ambiente.
Lo increíble es que los platos son abundantes y la atención del personal es de primera. Tienen una decoración interior que invita a quedarse, muy acogedora y con un ambiente tranquilo, aunque a veces se llena. La camarera que nos atendió, Fai, fue super simpática y profesional; no dudó en recomendarnos platos que salieron de lujo. El postre fue de 10, una maravilla.
Al final del día, si te preguntas qué tipo de ambiente tiene el comedor de La Ermita, te diré que es bonito, espacioso y acogedor. Hay muchas plazas de aparcamiento gratuitas, y a pesar de la afluencia, se siente un aire relajado. Por dentro, es bastante tranquilo, y todos los que hemos ido coincidimos en que el trato del personal, especialmente de Denise y Mónica, ha sido encantador. Sin duda, este lugar es muy recomendable, y se siente como una experiencia que hay que vivir.
Qué vistas se pueden disfrutar desde La Ermita
Ya te digo, La Ermita en Cabezuela del Valle tiene su movida. Llevo tres veces y, aunque todavía le daría un par de oportunidades más, hay cosas que no me cuadran. Entro con mis compas y, al llegar, dudas con nuestra reserva. ¿Qué es eso? Somos cuatro y ya hay mal rollo. Pedimos unos platos para picar y un principal por cabeza; eso está bien. Los rejos de siempre y la ensalada del día. Pero, sorpresa, el plato de rejos llega con un tercio de lo que había en las otras veces. En fin, adjunto fotos para que veáis la diferencia. La ensalada, bueno, correcta. Pero luego viene el principal de lubina, que estuvo regular. El abanico bien, pero pedimos solomillo de ternera y, tras un rato, nos dicen que no hay, así que cambiamos por el solomillo. Y ya te digo, la pícaña escasísima. Eso sí, llenan el plato de patatas fritas. Pero, oye, la tardanza entre platos... ¡horrorosa! En las otras ocasiones fue todo más fluido. ¿Cambio de dirección? ¿Error puntual? Hay que volver a comprobarlo porque en otros momentos hemos salido contentos.
Pero dentro de todo esto, hay momentos brillantes. Este lugar tiene un encanto especial, en pleno Valle del Jerte. La carta poca broma, con productos de la zona, y si buscas cerdo ibérico, aquí hay de sobra. La ubicación es preciosa, justo al lado del río que pasa junto al salón y la terraza. Tienen parking propio, que en fin de semana es oro puro, no te lo pienses. La comida anteriormente era bien, con un 4 en la comida, servicio y ambiente. Tras la experiencia regular que tuvimos, espero que mantengan el estándar. Aunque hay opiniones que dicen que parece normal por fuera, pero al entrar es otra historia, ¡así que cuidado! La atención es buena y comida, se nota que es de calidad.
Además, he visto que algunos han llegado sin reserva y les hicieron hueco en la terraza. Y vaya que si el entorno es espectacular. La comida a buen precio, clara y buena. Me flipan las patatas revolconas y el solomillo de cerdo. Por cierto, esos chupitos de licor de cereza le dan un toque final que no olvidan. Si te vas con familia o amigos, mereces una visita. Y entre todos estos platos ricos, el ambiente es genial, con un nivel de ruido moderado, perfecto para disfrutar.
Y si hablamos de vistas desde La Ermita, es que no hay que perderselas. Desde el salón y la terraza puedes disfrutar de unas panorámicas increíbles del río y el Valle, que son toda una delicia para los ojos. Así que, si vuelves a la zona, ni lo dudes, coge mesa y disfruta. ¡Nos vemos allá!
Cuáles son algunos de los platos destacados que ofrece La Ermita
Y sí, ya sé que a primera vista La Ermita parece un chiringuito más, pero déjame decirte que aquí hay mucha más calidad de lo que piensas. Cuando entras y ves ese ambiente moderno, acogedor y esas vistas a la piscina natural 'La Pesquerona', ya sabes que estás en el lugar correcto. ¿Y lo mejor? La atención, porque las camareras son un encanto, siempre con una sonrisa y dispuestas a hacer que tu experiencia sea top.
Hablando de comida, ¡madre mía! La tarta de queso es un must. Es cremosa, más parecida a mantequilla que a esas versiones líquidas que están tan de moda. Te la puedes untar en pan, una locura, de verdad. Y si te gustan los sabores únicos, no puedes dejar pasar la mousse de cereza; que vi en la mesa de al lado y, te lo juro, me estaba dando envidia.
Sobre el menú, hay un poco de todo a precios bastante razonables. Por ejemplo, pedimos tomates aliñaos con anchoas y mozzarella por 14 €, una lubina a la plancha abierta por 16 € y una picaña por 18 €. La comida no solo está rica, sino que la relación calidad-precio es brutal. En total, con bebidas y pan, te dejas entre 20-30 € por persona. No está nada mal, ¿no?
Y no te olvides de los platos que debes probar: desde las patatas revolconas con torreznos hasta el secreto ibérico, pasando por esa tarta de queso con helado y nata. Cada bocado es una delicia. Así que si estás por Cabezuela del Valle, ya sabes: La Ermita es la parada obligada para comer bien. ¡A disfrutar!
Qué son los 'rejos' y por qué se recomiendan
Y sigamos con el tema de La Ermita. En una semana recorriendo Extremadura, la verdad es que este sitio fue lo más top que encontramos. Y no es broma, mira que hemos probado un montón de restaurantes y se come bien en todos lados, pero aquí te vas a sentir como rey. La terraza con vistas al arroyo es una carta de presentación de las buenas: te sientas ahí y sientes que estás en un lugar especial, lejos de todo. Y el servicio es de lo mejor, gracias a nuestro camarero Juane, que estuvo súper atento con nosotros. El hecho de que nos hicieran hueco en un día de lluvia también se agradece, ¿sabes?, porque eso de que los locales se aprovechen de los turistas está a la orden del día, pero aquí no, aquí te tratan bien de verdad.
Hablemos de lo más importante: la comida. El carpaccio de presa ibérica es un manjar, en serio, un bocado del cielo, y el aliño que le ponen... ¡buff! El guiso de cabra que probamos no tiene comparación, de verdad, ríete del que hace tu abuela. Y la entraña de Angus, ¡madre mía!, solo puedo decir que aquí está todo riquísimo y las raciones son justas, como hay que servirlas. Ah, y no te olvides de pedir el vino que recomienda Juane, porque está para morirse de bueno. En resumen, lo recomiendo sin dudarlo.
Ahora bien, no todo el mundo opina igual. Hay quien se queja de algunos detalles, como unas patatas revolconas que les salieron malitas, o el vino que no les sirvieron bien. Es cierto que algunos camareros no fueron tan pro, a pesar de lo que debería ser un buen servicio. Y sí, el lugar se llena, así que algunos piensan que la atención a los clientes puede escasear en momentos clave. Pero en líneas generales, yo me quedo con la experiencia total: comida de calidad, un ambiente espectacular, y un servicio que, si aciertas, te deja feliz.
Ah, y sobre los "rejos", esos son un tipo de patatas tradicionales que vienen bien aliñadas y son super recomendadas. Son un clásico que no puedes dejar pasar cuando estés por allí, son el acompañamiento perfecto. Si visitas La Ermita, tenlo en cuenta, porque van de lujo con cualquier plato.
Qué es el 'cuchifrito' y qué lo hace especial en La Ermita
Pero bueno, ya te digo que La Ermita es un lugar que merece la pena. Sabes, esas ocasiones especiales que quieres hacer memorables, pues este es el sitio. Les dimos un toque a la reserva porque era el cumpleaños y la jubilación de mi madre, y mira, nos pusieron en una mesa con vistas que ni en tus mejores sueños. Beatriz, la que nos atendió, era un sol. Desde que llegamos hasta que nos fuimos, el trato fue de cinco estrellas, ¡sin duda! Y eso se agradece un montón cuando buscas disfrutar de la comida y del momento.
La comida estuvo de maravilla, tanto que creo que no hay término medio: de entrantes pedimos rejos y un revuelto de morcilla que estaban de rechupete. Las carnes, todas exquisitas, y que me digas que hay una lubina ahí es otro nivel. Y no olvidemos el momento estrella: los postres, que terminaron con un "cumpleaños feliz" perfectamente ejecutado. Esas pequeñas cosas son las que hacen la diferencia, ¿sabes? El ambiente te envuelve con una decoración cuidada y vistas al río que hacen que el estómago hable bien hasta de la cuenta.
Lo que me llamó la atención es que el servicio es muy rápido, pero si vas, ya sabes, reserva con antelación, que cuando llegamos estaba a tope. En el caso de una visita más casual, aunque he oído opiniones de que pasaron un mal rato con algunos platos olvidados y tiempos de espera un poco largos… Ya te digo, hay que tener cuidado con esos detallitos.
Ahora, hablemos del cuchifrito. En La Ermita, es todo un espectáculo. Se hace de manera tradicional y se sirve crujiente por fuera y jugoso por dentro, ¡una bomba! Eso lo hace especial, porque el sabor es de lo que no se olvida, y acompaña perfectamente con esas vistas. Si pasas por ahí, no te atrevas a irte sin probarlo. Este sitio no puede faltar en tu lista si quieres dejar a alguien con ganas de volver.
Qué son las 'delicias del Jerte' y por qué son populares
Mira, si estás buscando un lugar donde comer rico sin complicaciones, La Ermita en Paraje Vadillo, 3, 10610 Cabezuela del Valle, es la caña. Te digo, el ambiente es acogedor. Al entrar, ya te sientes como en casa, con ese rollo rústico que invita a relajarse. La atención es de primera, y siempre te reciben con una sonrisa, lo que ya te hace sentir bienvenido.
La carta es bastante completa, pero lo que de verdad destaca son las tostas y los platos de carne. Te recomiendo la tosta de solomillo, tiene un sabor increíble. Y no te olvides de probar su gazpacho. Si vas en verano, es un auténtico salvavidas. Así que ya sabes, si eres de los que disfrutan de la buena comida con amigos, este es el lugar ideal. ¡Ah! Y no te vayas sin probar uno de sus postres caseros. La tarta de queso es pura magia.
Ahora, hablemos de las delicias del Jerte. Básicamente, son un festival de sabores que proviene del valle del Jerte. Se trata de frutas, sobre todo cerezas, que son frescas y jugosas, además de otras cosas como dulces y licores que se hacen con ellas. La popularidad de estas delicias no es solo porque son muy ricas, sino porque tienen ese toque local, auténtico. La gente busca esa conexión con la región, y cuando te comes un postre de aquí, sientes que estás probando un trozo de historia. Así que, ya está, si te pasas por La Ermita, no te olvides de llevarte un trocito del Jerte contigo. ¡No te arrepentirás!
Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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