
Si te pasas por La Plazoleta en C. Solana, 28 en Jarandilla de la Vera, prepárate para un combo de sensaciones. La amabilidad en mesa es un rollo, pero la chica de la barra te puede dejar frío, un poco borde la verdad. La comida, pues… no esperes maravillas: los congelados fritos están a la orden del día y la ración de cochinillo es más corta de lo que uno espera. El magro con pimientos también deja que desear, no se parece a lo que imaginas. En fin, si buscas un lugar con buena vibra, puede que te lo pienses dos veces. ¡Suerte!
La Plazoleta
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Mapa Ubicación La Plazoleta
Dónde se encuentra La Plazoleta
¡Oye, gente! Si estas por Jarandilla de la Vera y buscas un buen sitio para cenar, no os perdáis La Plazoleta. Parece un bar normal, pero cuando entramos el lunes, nos sorprendió. Le dimos una oportunidad porque no había más opciones y la actitud de los que estábamos en el grupo fue: “a ver qué tal”. ¡Y la verdad que fue un acierto! La atención fue rapidísima, en nada teníamos las bebidas en la mesa, y la comida llegó en un abrir y cerrar de ojos. Comida calidad-precio excelente, gastamos entre 10 y 20 € por persona.
Las rabas y las croquetas son de esas que se nota que vienen del congelador, pero, ¡qué va! Estaban sabrosas y suaves. Eso sí, para rabas del mar, si queréis algo fresquito, mejor que os plantéis en Cádiz. Pero, vamos, que si estás por aquí y buscas algo rico y rápido, ¡No dudes en entrar! La puntuación que tenía no le hacía justicia. 5 estrellas en comida, servicio y ambiente, así que ya ves.
Hablando del ambiente, tiene ese rollo de bar tradicional con un montón de bocadillos y raciones generosas. ¡Y ni se te ocurra dejar de probar el digestivo de crema de orujo, está tirado de precio! Si vas en plan vermú, la terraza al sol es el lugar perfecto. A veces se llena un poco, pero si no, ¡la atención es buena y rápida!
Para los que tengan un poco de prisa, este sitio va genial. Hay mucha plaza de aparcamiento y gratuito, así que no te preocupes por dejar el coche. ¡Y lo mejor de todo es que está en el centro! La Plazoleta se encuentra en C. Solana, 28, 10450 Jarandilla de la Vera, Cáceres. No se os olvide ir, prometo que no os fallará. ¡Ya me contaréis!
Qué tipo de ambiente se puede esperar en La Plazoleta
La Plazoleta tiene su historia, ¿eh? Empezando por la mala experiencia que se puede tener con esa comida de 5ª gama. En serio, no sé qué pensó el chef al sacar esos platos. Y la gerente, ¡huy! Una siesa total, poco amable, no te da ganas de quedarte a charlar y disfrutar. La verdad, si buscas algo más auténtico, mejor pasa de La Plazoleta y busca un sitio donde te traten mejor. Hay mil opciones para tomar una cerveza bien fría y unas tapas ricas sin sentirte juzgado.
Aún así, hay gente que ha tenido experiencias diferentes. Después de un baño en la garganta, se puede tener un respiro, y muchos destacan la buena ubicación de este lugar. Con sombra y una buena oferta de tapas, está bastante correcto en cuanto a calidad-precio. Por ejemplo, esas croquetas y lágrimas de pollo suenan bastante bien, aunque hay que estar preparado para algunos pequeños detalles, como las croquetas que a veces vienen un poco quemadas. El servicio puede ser un poco lento, pero bueno, eso depende del día.
Y si te animas a ir, parece que para desayunar también hay cosillas ricas. Tostadas de jamón y unos churros que, aunque algo lentos a veces, sacan la tarea de manera decente. Las camareras suelen ser simpáticas, así que al menos el trato está asegurado. El ambiente es bastante relajado y acogedor, perfectos para esas charlas mañaneras con el café y el zumo de naranja que te dejan con ganas de más.
En cuanto al ambiente en La Plazoleta, puedes esperar un rollo casual y acogedor. Es el tipo de sitio donde puedes tomarte un par de cervezas, disfrutar de una buena charla y pasarla con tranquilidad entre la sombra. Sin duda, mejor que sentirte como un extraño en un lugar que debería ser más amigable.
Cómo es el servicio en la mesa en La Plazoleta
Ya te digo que La Plazoleta en C. Solana, 28 es un lugar que tiene algo de todo, aunque no todo brille. Por un lado, la comida está bien rica y la verdad, si te sientas en la terraza, aunque hace un poco de calor, es un buen plan para disfrutar cuando el clima acompaña. Puedes esperar pagar entre 10-20 € por persona, y la verdad es que vale la pena, sobre todo si te da por probar algunas de sus tapas. La comida se lleva una buena nota de 4 estrellas, así que imagina lo que puedes encontrar ahí.
Hablando de servicio, pues aquí la cosa sí se pone interesante. Por un lado tienes a Tere, la camarera que es un amor, te atiende rapidísimo y siempre con una sonrisa. 5 estrellas para el servicio si estás con ella. Pero cuidado, que he oído de varias experiencias bien malas. Algunos dicen que han tenido que esperar un montón y que el trato no ha sido nada amable. Saca un 1 estrella porque, según cuentan, ni siquiera les hacían caso. Te puedes imaginar lo frustrante de eso. Así que, si tienes suerte con el personal, chapó, pero si no, toca aguantar mala atención.
En cuanto al ambiente, está bastante bien. Se siente a gusto, así que merece 4 estrellas. Pero la cosa cambia rápido si te toca un mal rato con el servicio. No tienes que hacer reserva, así que genial si vas a improvisar. Aunque también hay quienes dicen no volver porque se sintieron ¡de lo peor! Así que eso debe ser un indicativo a tener en cuenta.
Ahora, respondiendo a tu pregunta sobre el servicio en La Plazoleta: en general, parece que hay de todo. Cuando el equipo está en buena onda, te simpatizan y te despachan rápido, pero si te topas con el personal equivocado, prepárate para un show de desastre. Unos te darán una buena experiencia, y otros te dejarán deseando no haber entrado. Así que ahí lo tienes, un poco de suerte y que la atención esté a la altura del ambiente.
Qué se puede decir sobre la atención de la chica de la barra
Y, la verdad, lo de La Plazoleta ha sido un auténtico desastre. Estuvimos cenando allí hace unos días y, de principio a fin, la cosa fue un batacazo total. Primero, la comida llegó hiper tarde y, encima, quemada; el bocadillo que pedí estaba más quemado que una barbacoa sin control. Te diré que lo que menos necesitaba ese día era un bocadillo negro. Y como si eso no fuera suficiente, el servicio brilló por su ausencia. La camarera parecía más preocupada por retirarnos la mesa antes de que acabáramos la cena que por atendernos bien. Al niño que venía con nosotros le quitó el plato de las manos, dejándolo con el bocadillo en la mano, como si no le importara un comino. ¿Y después viene a preguntarnos si ya le traía la cuenta? Sin preguntar siquiera si queríamos más, súper mal. Al final, la peña se levantó del sitio de mala leche, a gritos y todo, ¡un espectáculo!
Ahora, no todo es malo en ese sitio. Hay gente que ha tenido mejores experiencias. Un colega se pasó un día en el mismo sitio y dice que tienen buena comida, especialmente con raciones. Así, al menos a algunos les fue bien y parece que el trato de los empleados es más que decente. El café, además, llega acompañado de un dulce, lo que parece que suma. Pero vamos, que unos días, entre unas cosas y otras, ni con reservas te aseguras un buena comida en La Plazoleta.
Con esto de la atención de la chica de la barra, me atrevo a decir que la cosa no estuvo nada bien. Su actitud fue bastante fría y sobre todo ansiosa, sin querer cuidar al cliente y empujando a la gente a irse antes de que terminara la cena. No parece que se preocupen mucho por los comensales, la verdad. Todo lo contrario, más bien querían que nos fuéramos rápida y silenciosamente. En resumen, no recomiendo nada volver a este sitio... ¡y menos si quieres pasar una buena velada!
Cuáles son algunas de las opciones de comida que ofrece La Plazoleta
La Plazoleta, en Jarandilla de la Vera, es un lugar que parece tener altibajos. Por un lado, pudimos ir a desayunar un par de veces, y la verdad, no salimos muy contentos. El servicio fue bastante seco y ni se esforzaron en ser amables. Una vez, encontramos moho en el pan. Aunque la comida era normal, no se siente ese ambiente acogedor que esperas. Es un sitio que, la neta, solo sirve de paso, y nos dejó un mal sabor por la falta de atención.
Por otro lado, hay un par de experiencias mejores que contar. Escuchamos que algunos han tenido noches de cena bastante agradables. La cerveza fría y un trato más cálido hicieron que la cosa mejorara. El servicio fue rápido y más atento. No es que sea un sitio de estrellitas Michelin, pero oye, cumplen con lo que prometen. Aquí parece que el ambiente también juega a favor, y eso siempre se agradece.
Desgraciadamente, hay otros que también se fueron con un mal sabor. Un par de personas que se sentaron en la terraza se sintieron ignoradas durante un buen rato. Tardaron en atenderles y, después de tener que ir a pedir dentro, conocieron al camarero que no estaba de humor. Nos cuentan que la comida tardó un montón y cómo se sintieron maltratados. Con bocadillos pequeños y pan de congelador, es evidente que el lugar necesita una buena revisión en la calidad de lo que sirven.
Ahora, sobre las opciones de comida que ofrece La Plazoleta, parece que en la mañana el enfoque va a desayunos: café, tostadas y alguna que otra opción más. Sin embargo, las cenas incluyen raciones más generosas, y lo que no falta es la cerveza y el famoso tinto de verano casero. Aunque, por lo visto, hay mucha variabilidad, así que como siempre, se dice que vayas y lo compruebes por ti mismo.
Es recomendable probar los congelados fritos en La Plazoleta
Y bueno, si buscas algo en La Plazoleta, te cuento que las cosas no van por buen camino. La verdad, me dejó una mala impresión. Pedí un plato que prometía un pollo sabroso, pero al final fue un desastre seco y quemado. Y ni hablar de los calamares, que más bien parecían alguna cosa rara, y el rebozado… ¡madre mía! Ni para pensar en repetir, que al final no se notaba que eran calamares, sino una especie de chicle insípido.
El servicio ni se diga, fue lento y poco amable. Las camareras te miran como si les estuvieses pidiendo un favor, en vez de atenderte. Te tiras 20 minutos esperando la cuenta, y parece que estás molestando porque intentas hacer un pedido. ¡Vaya tela! La atención se siente como si estuviesen en un día de descanso eterno.
Lo triste es que el ambiente podría ser mejor, pero con ese trato, se pierde todo. Además, cuando te dicen que van a poner un aperitivo y luego te sueltan que no hay, ¡eso ya es el colmo! En resumen, un auténtico desastre.
Y ahora, ¿es recomendable probar esos famosos congelados fritos en La Plazoleta? Pues, honestamente, después de lo que he escuchado de sus croquetas y su pollo, me arriesgaría a decir que sería mejor buscarlos en otra parte. Con la experiencia de otros y la mía, no da ni un poco de confianza.
Cómo es la porción de cochinillo en La Plazoleta
Te cuento, La Plazoleta ha sido un lugar habitual para muchos de nosotros en Jarandilla de la Vera. Con un montón de 5 estrellas en reseñas, la mayoría se queda encantado con la atención agradable y la calidad de los pinchos. Es un sitio ideal para desayunar, comer o cenar, lo que quieras. A veces, eso sí, los sábados se pone complicado. Recuerdo un 15 de julio a las 10:30 de la mañana, con el sitio a reventar y… ¡sorpresa! Sin croissants ni bollería. Solo unas tostadas de jamón que, para comerlas, tienes que morder y tirar con los dedos. ¡Vaya manera de empezar el día, machos! El servicio aquel día fue un desastre total, tres tostadas frías y la camarera que parecía estar en otro planeta.
Pero al siguiente fin de semana, en un mood completamente diferente, me encuentro con Ainoa, la mejor camarera del lugar. Siempre al tanto de todo, atenta y amable, con un servicio de lujo. Recomiendo que la busques cuando vayas, porque hace que cualquier comida sepa mejor. El ambiente se siente bien, y además, hay plazas de aparcamiento GRATIS justo al lado. Si llegas a Jarandilla, te hará la vida más fácil.
Sin embargo, no todo es color de rosa. Hay días que he sentido que molesto más que disfruto. He tenido que asaltar a la camarera para que me tome la orden, y no soy el único, de hecho, me han dicho que hay peña que se siente igual. La terraza esa vez estaba llena y, aunque hay un cartel que dice que no se atiende a pie de mesa, parece que la camarera lo ha pasado por alto totalmente. Ya te digo, la velocidad de algunos aquí es más baja que la de un caracol. ¡Hay que mejorar, chicos!
Ahora, respondiendo a tu pregunta: ¿cómo es la porción de cochinillo en La Plazoleta? Te diré que a muchos les encanta, aunque no tengo la información exacta sobre el tamaño. Pero si se mantienen al nivel de los pinchos, diría que no decepciona. Así que, ya sabes, si decides probarlo, ve con el estómago preparado y ¡mucha paciencia con el servicio!
El magro con pimientos cumple con las expectativas de los clientes
Te cuento que en La Plazoleta en Jarandilla de la Vera, la comida es casera y rica, y a un precio muy razonable. En general, la relación calidad-precio es de cinco estrellas. Eso sí, el ambiente no es nada especial y el trato no siempre es el mejor. La ubicación es top, cerca del parador, así que al menos puedes disfrutar de un rato a gusto con el lado bueno de la cuestión. Pero, ¡ay amigo!, lo del agua fue un chasco. Pedimos varias bebidas, y al pedir una jarra de agua, nos respondieron que no tenían. Al final, tras insistir cuatro veces, conseguimos un par de vasos. ¿En serio no tienen jarra? No me lo creo, esa excusa me suena a cuento chino. No hablemos de la ensalada mixta, carísima y mala.
La terraza solía ser un punto fuerte del lugar, pero ahora parece que se ha quedado estancada, viviendo de las rentas. Cuando pedimos los nuggets de pollo (que no recuerdo el nombre, pero tú ya me entiendes), estaban quemados por fuera y crudos por dentro. Además, las croquetas parecían de esas del congelador. Y ni hablar de la ración de magro, que era más bien una tapa. En un intento por darles otra oportunidad, fuimos a desayunar y, aunque queríamos una tostada con tomate y jamón, nos plantaron un no de cuajo porque habían cerrado desayunos cinco minutos antes. ¡Vaya faena!
Me decepcionó un poco la fritura de pescado, que era más bien pequeña, y tenía una cantidad de lechuga y tomate que no venía al caso. Y lo más incomprensible es ver a la gente fumando en la terraza, como si no existiesen las normas de salud pública ni nada. En los tiempos que corren debería ser inaceptable tener ceniceros en las mesas.
Así que, respondiendo a eso que te preguntas sobre el magro con pimientos... Según las opiniones, no parece que esté cumpliendo con las expectativas. Las porciones son pequeñas y no tienen buena fama en el servicio. Así que, si planeas pedirlo, ya sabes a lo que te enfrentas. ¡Buena suerte!
Qué tipo de experiencia gastronómica se sugiere en La Plazoleta
Y mira, hablando de La Plazoleta, la cosa no está muy bien. Si vas, prepárate porque el camarero es un borde de aupa. O sea, parece que le molesta que le pidas algo. Y ya ni hablemos de las raciones: solo les sirven a los habituales, o sea, que si no eres un conocido, mejor que te lleves un bocata de casa. La comida, bueno… está ahí, aceptable pero sin grandes sorpresas. Con un precio que ronda entre los 10-20 €, la verdad no creo que vuelva. El servicio es un asquito, y el ambiente, pues un 2.
Si buscas un plan un poco más relajado, este bar de pueblo puede servirte para tomarte algo, pero si pretendes comer, es posible que te quedes con ganas. Pedimos unas raciones: fritura de pescado, hamburguesa (que no traía cebolla caramelizada como prometía) y unas patatas con tres salsas que estaban riquísimas. La fritura de pescado, pues regular, y si te sirven calamares fritos sin limpiar, ya sabes que lo de la cocina no es su fuerte. El precio sigue sobre unos 10-15 €, así que si te lanzas no esperes un manjar.
Te voy a ser sincero, he estado en sitios con mejor atención. Aquí parece que los camareros trabajan más por obligación que por vocación, así que si solo vas a tomar un café, no te sorprendas si sientes que te ignoran. Y si te decides por unas cañas a 1,50€, ¡pues bien! Pero ojo, que tampoco esperes mucha atención, ya que a la primera birra te ponen unas patatas y luego, chao pescado.
Así que para resumir, si preguntas qué tipo de experiencia gastronómica te ofrece La Plazoleta, pfff, no es nada del otro mundo. Es más bien un bar de pueblo donde la comida está ahí, con un servicio que deja mucho que desear. Un sitio donde te vas a sentir ignorado y la comida puede pecar de sosa o salada. Te lo digo claro, si quieres comer bien, mejor busca otro sitio.
La Plazoleta es un lugar con buena vibra
Sigamos con lo que te contaba de La Plazoleta. La cosa es que, aunque tienen el potencial, no siempre aciertan del todo. Por ejemplo, las croquetas están ricas, pero a veces parecen de esas compradas, ¿sabes? Por otro lado, el solomillo no está nada mal, pero ojo, porque casi nos lo dejan crudo y tuvimos que pedir que lo cocinaran más. Además, la salsa roquefort que nos pusieron... mejor ni hablar, sabía más a agrio que a otra cosa. Pero bueno, igual fue un día malo, hay otros sitios en Jarandilla que lo hacen mejor.
De lo contrario, también hay quien dice que la experiencia fue top. La comida está bien, ¡y vaya raciones! Me refiero a que tienes suficiente para quedarte satisfecho. Si te toca la camarera amable, la cosa mejora un montón; son super atentas y hacen que la visita sea más agradable. Las ensaladas de lechugas de la huerta y tomates son algo a destacar, aunque hay quienes se quejan de las croquetas de jamón, que saben demasiado a cebolla. Cada uno tiene sus gustos.
Y luego está el ambiente. Si estás en el parador de Jarandilla, ¡estás en la mejor zona! A poca distancia y con un buen rollo impresionante, perfecto para tomarte algo después de un día de turismo. Los precios son súper asequibles, y con cada consumición te llevan una tapa, ¿no está mal, verdad? Pasamos algunas tardes de risas ahí, disfrutando de la comida y la compañía.
Solo que hay un par de cosas que no convencen. El suelo de la terraza puede ser un poco desagradable; a veces parece que no lo limpian como deberían. Además, he oído que la atención puede ser lenta, y que a veces los ingredientes no están a la altura. En fin, hay críticas de todo tipo, y eso siempre da que pensar.
Entonces, ¿La Plazoleta es un lugar con buena vibra? La respuesta no es sencilla. En general, si te toca un buen día, el ambiente está chido y la comida fluye, pero hay detalles que pueden arruinarte la experiencia. A veces parece que el servicio flaquea y hay falta de atención, lo que puede hacerte dudar. La idea es probar y, si tienes suerte, disfrutar de una buena comida y unas birras con los colegas. Al final, ¡como en cualquier sitio, la vibra depende de la experiencia que te toque!
Se recomienda visitar La Plazoleta a pesar de las críticas
La Plazoleta en C. Solana, 28 en Jarandilla de la Vera, lo tenía todo para ser un buen plan, pero la verdad es que nos llevamos un buen chasco. Nos íbamos a sentar a comer y, de repente, la camarera aparece con una actitud que no te lo crees. Absolutamente desagradable y con cero educación. O sea, que el trato que esperas en un restaurante brilla por su ausencia. ¿Hola? ¿Dónde quedó la amabilidad?
La comida ni siquiera puedo decir si fue buena o mala, porque directamente nos dio ganas de salir corriendo. Te recomendaría a ti, a tus amigos y a cualquiera que se atreva a escucharme, que no pise ese local. Una pena, de verdad, porque el sitio puede tener su encanto, pero si el servicio es así, no merece la pena. Lo siento por el dueño, porque, al final, seguro que hay buena intención, pero si las cosas se manejan de esta manera, difícilmente va a volar alto.
Entonces, la pregunta del millón: ¿Se recomienda visitar La Plazoleta a pesar de las críticas? La respuesta es clara: mejor busca otro sitio. La experiencia y el trato son igual de importantes que la comida, y si ya de entrada te hacen sentir incómodo, ¿para qué arriesgarse? Mejor dejarle esa oportunidad a otro local que se lo merezca.
Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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