
¡Oye, compas! Si buscas un buen sitio pa' comer en C. Ballesteros, 10, 10200 Trujillo, Cáceres, tienes que chequear La Trujillana. Este restauran es un clásico, con una puntuación de 4.2 sobre 5, valorado por 94 clientes. Aquí la sazón es de 10 y los precios son de esos que no te hacen llorar. A pesar de ser un lugar sencillo, la calidez del personal y su rapidísimo servicio te van a dejar buen sabor de boca. Ya sabes, si quieres probar lo mejor de la tradición trujillana, ¡este es tu sitio! ️✨
La Trujillana
Página web
Mapa Ubicación La Trujillana
Dónde se encuentra el restaurante La Trujillana
¡Ey, colega! Si estás pensando en dónde meterle mano a una buena comida, La Trujillana en C. Ballesteros, 10, 10200 Trujillo, Cáceres es un lugar que se está llevando todos los halagos. Este sitio tiene 5 estrellas, y si me preguntas, no es para menos. He escuchado algunas críticas que dicen que la comida está mal preparada, pero yo te digo que es todo lo contrario. Las cosas que sacan de la cocina son platos pensados y bien resueltos. Las migas son ligeras y sabrosas, los tallarines con marisco son una delicia y el wok de verduras tiene un sabor que te sorprende. Y lo mejor de todo, ¡no es a la carta! Tienes un menú del día con una relación calidad/precio que es simplente sobresaliente.
Ahora, no te vou a engañar, si buscas tranquilidad, el nivel de ruido puede ser alto, pero entre risas y charla se pasa rápido. El servicio es de lo mejor y no tendrás que esperar. ¡Olvídate de eso! El único pero es el aparcar, que en el centro monumental se complica un poco, pero quién no hace un pequeño esfuerzo por comer bien, ¿no?
Eso sí, he oído cosas de que son un poco irregulares. Hay quienes tuvieron experiencias malas. Algunos dicen que las migas estaban blandas y el ragout de ciervo les llegó frío. Otros se encontraron con la carne en mal estado, cosa que me da bastante mal rollo. Pero, oye, si los platillos principales vienen bien, las opciones de menú no son para despreciar. Quiero creer que eso de no encontrar carne se debe a un mal día. Pero en fin, hay que tener cuidado y ser selectivo.
Así que ya sabes, si te preguntas dónde se encuentra La Trujillana, está en C. Ballesteros, 10, 10200 Trujillo, Cáceres. Dale una oportunidad, pero ve preparado para lo inesperado. ¡A disfrutar!
Cuál es la dirección exacta de La Trujillana en Trujillo
Ya te digo, esto de La Trujillana ha sido una experiencia bastante variada. En una visita, tuvimos suerte y conseguimos mesa sin esperar, lo cual ya es un punto a favor. Pero después de leer las reseñas, me imaginaba un sitio mucho mejor. La camarera que nos tocó era un encanto, pero, siendo sinceros, había mucho lío. Aunque solo había 4 mesas de 2 personas cada una, el servicio parecía más desorganizado que un rompecabezas sin piezas. A la otra chica parece que solo le gustaba dar vueltas, y al final era un poco frustrante. La comida la vi normalita, quizás un poco aceitoso, y algunas decoraciones en el plato como mostaza o alioli que, francamente, no pintaban nada ahí. Aunque la camarera intentaba hacer lo posible, el problema parecía estar en la cocina, donde también hubo platos mal entregados. Esos puntos hay que solucionarlos si quieren mejorar.
Aún así, por otro lado, descubrí que hay opiniones bien diferentes. Encontramos otro día un menú variado y barato, por solo 22€, ¡y fue un acierto total! Hasta nos dieron un paté, un detalle que siempre se agradece. La misma camarera, que era un encanto, estaba al loro con todo. La comida llegó bien y el ambiente era agradable. Recomendadísimo el risotto de boletus y queso de la tierra, un plato que te deja como nuevo.
Pero claro, no todo mar de rosas. Hay reseñas que son una pesadilla total. Uno decía que fue “horrible, comida mala, y el servicio, lentísimo”, y ni hablar de la temperatura en el local. Alguien dejó incluso el solomillo intacto y se quejó de que no lo refinaron. En otro, el cliente se fue muy decepcionado porque los platos estaban en mal estado y encima les cobraron por todo, hasta lo que devolvieron. Eso ya es otro nivel de falta de atención.
Y si te preguntas, ¿cuál es la dirección exacta de La Trujillana en Trujillo? Buscas en C. Ballesteros, 10, 10200 Trujillo, Cáceres. Pero ya sabes, ve con precaución y ¡suerte con lo que pidas!
Qué puntuación tiene el restaurante La Trujillana según los clientes
Ya te cuento, La Trujillana es un lugar que no te puedes perder si estás por C. Ballesteros, 10, 10200 Trujillo, Cáceres. Cinco estrellas de pura vibra, ¡y no es por menos! La última vez que fui, me pedí una ensalada de rulo de cabra que estaba de locos, además del bacalao a la dorada y un T-Bone de vaca madurada que fue, sin exagerar, uno de los mejores que he probado. ¡Habla de 1 kg de carne en su punto exacto! Para terminar, unas tartas caseras que volaban de lo buenas que estaban: merengue, miel de las Hurdes y zanahoria... ¡Totalmente para repetir!
La verdad, nos sorprendió un montón que no hubiera más gente, pero eso solo hizo que el ambiente fuera más cómodo. Pedimos el menú de 22 € y no nos quejamos para nada. La sopa castellana estaba riquísima y la tarta de miel casera es un must que no te puedes saltar. El personal fue súper atento, haciendo que nos sintiéramos como en casa.
Todo este rincón lo encontramos casi por casualidad, y vaya suerte porque el menú de 22 € es un chollo. Disfrutamos de solomillo ibérico, risotto, espaguetis negros con gambas, y alguna que otra parrillada de verduras bien rica. ¡Ah! Y no se nos olvida la tarta de chocolate casera, era un vicio total. Sin duda, un lugar que hay que recomendar a tope.
Y hablando de encanto, el local tiene un rollo especial, sobre todo subiendo hacia el castillo. La próxima vez que vayas, no dudes en probar el risotto de boletus y queso de la tierra, te va a flipar. Después de todo esto, ¿qué puntuación tiene el restaurante La Trujillana según los clientes? Cinco estrellas, sin dudarlo. Así que, si te animas, ¡prepara el estómago porque vas a querer volver!
Cuántos clientes han valorado La Trujillana
Hombre, si estás buscando un buen sitio para comer en Trujillo, La Trujillana es donde tienes que ir. Salimos de ahí flipando. Era uno de esos días en los que no sabíamos a dónde ir y nos aventuramos a probarlo. Tenían pocas reseñas, pero, bueno, nos lanzamos y no nos arrepentimos. Comida de 5 estrellas con un menú del día que tiene platos muy variados y bien preparados. La verdad, se nota que el chef le pone cariño a lo que hace. Te cuento que no tuvimos que esperar nada, lo cual siempre es un plus.
La atención fue de diez. Lubi, nuestra camarera, nos trató fenomenal, siempre atenta y servicial. La comida estuvo a la altura: empezamos con migas trujillanas, que estaban de muerte, y después nos decantamos por un bacalao a la dorada estilo portugués y medallones de solomillo de cerdo ibérico. Todo muy rico, bien presentado y con raciones justas. Terminamos la comilona con una tarta de cereza y otra de miel de la zona. El ambiente era agradable y el ruido, bastante bajo. En general, le daría 5 estrellas al servicio y al ambiente.
Claro, no todo es de color de rosa. Oí algunos comentarios de gente que tuvo una experiencia nefasta allí. Cuentan que tardaron una hora y media en servir, que algunas cosas no estaban a la altura, y que el calor era insoportable. Es verdad que, aunque había una camarera amable, parece que su experiencia fue un desastre. A veces, es una cuestión de suerte y, al ser un lugar nuevo, uno no sabe qué va a salir.
Así que, para resumir, parece que La Trujillana ha recibido valoraciones de un puñado de clientes. Por lo menos, los que coincidimos recientemente coincidimos en que la pasamos genial. Así que si te lanzas, puede que encuentres una buena experiencia ahí. Si hay que arriesgarse, a veces vale la pena, ¿no?
Cómo describen los clientes la sazón de La Trujillana
La Trujillana es un sitio que vale la pena visitar. En pleno C. Ballesteros, 10, este restaurante destaca por tener comida de verdad. La mayor fortaleza es, sin duda, su comida; platos elaborados de forma cuidadosa, con productos de calidad y raciones generosas que dejan a todos contentos. Imagínate, fuimos un grupo de 10 personas, y todos salimos repletos y satisfechos. Su menú del día es todo un acierto, con buena variedad y un precio cerrado que te hace sentir seguro al pedir. Lo único que echamos de menos fue que no indicaran los precios de la carta; esto podría mejorar.
Ahora, hablemos del servicio. Aquí es donde encontramos un área a pulir. La organización necesita un poco más de ritmo, especialmente cuando se trata de mesas grandes. A veces la coordinación brilla por su ausencia y eso puede jugarte una mala pasada cuando tienes hambre. Pero, a pesar de eso, estoy convencido de que La Trujillana merece la pena. La calidad, el sabor y la presentación de sus platos son cosas que no se pueden ignorar, y sin duda, volveremos por más.
Después de ver los platos salir, decidimos parar a tomar algo en ese bonito sitio y, ¡vaya sorpresa! Probamos unas carrilleras de cerdo que estaban de rechupete. Y ni hablar de la tarta de chocolate de la casa, ¡una maravilla! El ambiente es genial y la decoración será un plus que lo hace aún más atractivo. La comida realmente brilla aquí, con un menú de 22€ que te hace sentir que estás comiendo en un sitio top sin que te vacíen la cartera. Eso sí, las tartas caseras son obligatorias.
En cuanto a la sazón de La Trujillana, los clientes no se andan con rodeos: hablan de excelente comida, con sabores que dejan huella. Desde el risotto de boletus hasta los medallones de solomillo, todo está pensado para sorprender. La gente se va contenta, disfrutando de un ambiente cálido y un trato cordial por parte del personal. En resumen, la sazón aquí es inmejorable y definitivamente lo sentirás a cada bocado.
Los precios en La Trujillana son accesibles
Y así llegamos a La Trujillana después de ver que todo Trujillo estaba más lleno que un concierto. Por suerte encontramos hueco, pero la alegría no nos duró mucho. La comida estaba seca de verdad, los medallones de solomillo y el bacalao dorado parecían sacados de una cocina de un hotel de tres estrellas. Pedimos bacalao con nata y nos trajeron el dorado, que, por si fuera poco, ¡decían que también estaba hecho con nata! Raro, ¿no? El carpaccio tenía un grosor que parecía lacón y el pan, blando como un chicle viejo. Con esos detalles, no es de extrañar que tuvieran hueco para cinco.
La atención fue otra historia, ¡menuda pesadilla! Uno de los días, nos olvidaron el pedido y tuvimos que esperar 1 hora y 15 minutos para que nos trajeran algo. Solo había dos meseras, una de las cuales era la dueña que, sinceramente, brillaba por su ausencia. La otra, con pelo moreno, hizo lo que pudo y nos reordenó el pedido. Pero la verdad, ¿para qué pedir un manjar si lo que llega es un desastre? Los precios subsieron hasta los 60-70 € por persona, ¿y para qué?
El menú del día a 22 euros parecía una broma. Risotto que era más bien arroz sin sabor y el solomillo en la frontera de lo comible. Para rematar, un servicio lento y lleno de errores. Trujillo no merece esto, colega, y los precios no justifican la calidad de lo que te ponen en la mesa.
Pero, por ahí dicen que no todo es malo en La Trujillana. Hay quienes han tenido experiencias distintas. Escuché que hay quien ha comido bien con un salmorejo rico y ahora hasta suena raro, pero hay quienes lo disfrutan. Si buscas algo rico, parece que han salido bien parados con migas y platos abundantes. Los precios son bastante accesibles, rondando entre 20 y 50 euros dependiendo de lo que pidas, pero claro, asegurate de que la comida sea lo que realmente quieres. En resumen, ve con cuidado: puede irte bien o darte un buen batacazo.
Qué tipo de ambiente se puede esperar en La Trujillana
Ya te digo que La Trujillana es un sitio donde merece la pena hacer una parada. Visité el restaurante y me encantó el ambiente cálido que se respiraba ahí. Los camareros son súper atentos, no te dejan desatendido ni un segundo. Gracias a ellos, la experiencia es aún mejor y, por supuesto, hay que agradecer también por esos platos deliciosos que nos ofrecieron. Recomiendo los espaguetis negros con marisco y la carne a la plancha con verduras. ¡Todo estaba impresionante! Pedimos con antelación y cuando llegamos a las 3, a las 3:10 ya teníamos todo servido en la mesa. La calificación que doy es la más alta, un 5 estrellas, sin dudarlo. Si buscas un sitio para comer bien, este es el lugar.
En la última visita, hicimos el menú de 22€ y ¡vaya sorpresa! Empezamos con migas, puré de calabaza, gazpacho y ensalada que estaban buenísimos. De segundos, el bacalao a bras fue espectacular, y la presentación, un 10. Me encanta que cuiden esos detalles. Y añado que la atención es muy cercana y amable. Es un lugar totalmente recomendable y para repetir sin dudarlo. Además, el ambiente es tranquilo y con poco ruido, ideal para disfrutar de una buena comida.
Claro, no todo ha sido perfecto. Hubo un par de experiencias que no fueron tan buenas. Recientemente, escuché que un grupo de cuatro, con dos niños, salió bastante decepcionado. Todo les llegó a destiempo, como si no tuvieran nada claro. A pesar de que la comida no estaba mala, la atención fue un desastre. Por lo que cuentan, parece que había poca gente por un motivo. Por esa misma franja de precios, seguro hay sitios mejores en Trujillo.
Pero volviendo a lo bueno, la calidad-precio es realmente buena, sobre todo en los menús. Por 22€ te llevas un primer y segundo plato, postre y bebida, y hay tartas caseras que son un sueño. Yo particularmente te sugiero la de miel. Así que, si te preguntas ¿Qué tipo de ambiente se puede esperar en La Trujillana?, la respuesta es simple: un lugar tranquilo, con un hilo musical agradable, ideal para disfrutar de una buena comida en compañía.
Es el servicio en La Trujillana rápido
La Trujillana, tío, es un sitio que no te puedes perder si te pasas por Trujillo. Cinco estrellas a la vista y eso es por algo. La sopa castellana ahí está de locura, y los espaguetis negros son para quedarse a vivir. De segundo, si no pides el bacalao, estás haciendo algo mal. ¡Y ni te cuento de la tarta de miel de postre! Cierra el círculo perfecto. Comida, servicio y ambiente: todo un 5, sin duda.
Ahora, no todo es oro. He oído de alguna peña que no lo pasó tan bien. Un par de estrellas porque parece que el servicio a veces no está a la altura. Cuidado con los precios de las cervezas, que te pueden sacar los ojos, un botellín a 4,20€. Puede que pensaran que eras turista y te intentaran colar la jugada. Así que eso, si vas, mejor pide agua y a disfrutar.
Pero después, también hay historias de peña que flipó con la calidad. Recientemente estuve con un grupo que comió pato, ciervo y hasta gyozas de setas. Todo en un espacio bien cuidado, limpio y con un personal que te trata de lujo. Las raciones son generosas, y no saldrás de allí arruinado, ya que los precios son bastante razonables, entre 30 y 40€ por cabeza. A todos les encantó el vino, así que más razones para darle caña al sitio.
En cuanto al servicio, si estás esperando algo rápido, tienes suerte. Aunque había gente, parece que el personal sigue a la altura y no se les va la olla. Así que sí, el servicio en La Trujillana es sorpresivamente rápido incluso cuando las mesas están llenas. ¡Ya ves, solo buenas vibras! Sin duda, volveremos.
Qué tipo de comida ofrece La Trujillana
Mira, si no has estado en La Trujillana, ya estás tardando en hacer esa visita. Te digo que el risotto de boletus y el rabo de toro son un must. No me lo esperaba, pero salí con un sabor de boca que aún recuerdo. Y la calidad de la carne no es cualquier cosa, además el servicio es de primera. Como un 10 sobre 10, ¡me muero por volver! Comida: 5, Servicio: 5, Ambiente: 5. Estos son los números que importan.
La última vez que fui, la dueña nos atendió de maravilla. Un ambiente super acogedor y unos platos que son de otro mundo. He ido dos veces, y no puedo dejar de recomendárselo a mis amigos. Imagínate ir con un grupo grande, eso va a ser una fiesta. Y el precio es bastante asequible, entre 10 y 20 euros por persona. Pero si quieres algo más completo, el menú de 22 euros es una auténtica pasada: primero, segundo, postre y bebida. ¡Todo incluido y riquísimo!
Claro, no todo es perfecto. Escuché que alguien se quejó de la comida, diciendo que el wok de verduras era muy básico y que el risotto no tenía sabor. También mencionó que el solomillo estaba seco. Pero yo no lo he vivido, así que quizás fue un mal día. La atención fue buena, aunque dicen que fue un poco lenta porque sólo había una persona atendiendo. Así que, al final, el servicio parece que a veces puede decaer.
Ahora, hablando de qué tipo de comida ofrece La Trujillana, podríamos resumirla en platos caseros y auténticos de la región. Tienes migas al estilo trujillano, risottos deliciosos y carne de calidad. Es un lugar que mezcla lo clásico con toques modernos, y si buscabas la comida típica con buena atención, es el lugar perfecto.
Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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