
Si andas por Guadalupe y te da hambre, tienes que echarle un vistazo a Mesón de Paredes en la Av. Alfonso Onceno, 50. Este sitio es una joya, la comida está de muerte. El zarangollo es un must, la morcilla típica de la zona te deja sin palabras, y el bacalao en tempura está brutal. Y no te olvides de dejar espacio para unos postres caseros que son la guinda del pastel. El ambiente es super acogedor y los camareros son de lo más majos, así que si buscas buena comida y un buen rollo, este es tu sitio.
Mesón de Paredes
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Mapa Ubicación Mesón de Paredes
Dónde se encuentra el Mesón de Paredes
¡Ey! Si estás pensando en un buen sitio para comer en Guadalupe, el Mesón de Paredes es un lugar que deberías considerar. Este restaurante, que está en la Av. Alfonso Onceno, 50, 10140 Guadalupe, Cáceres, ha dejado huella en muchos comensales. Recuerda que tiene 4 estrellas en general, y eso no es por nada. Los productos están de lujo y a buen precio. Por ejemplo, la morcilla típica de la zona es una pasada, una de las mejores que puedes encontrar. El bacalao en tempura está para chuparse los dedos, de verdad.
Otra cosa que no puedes perderte es la tarta de la abuela; te la recomiendo a ojos cerrados, es increíble y además muy contundente. Y si te preocupa el trato, el personal es muy amable y siempre están con una sonrisa. A veces incluso te invitan a un chupito al final, así que eso siempre suma puntos. Además, este sitio no está en el centro, así que no está masificado. Te puedes presentar sin reserva y disfrutar de la comida tranquilamente.
Ahora, no todo es perfecto, y hay opiniones de todo tipo. Algunos dicen que el menú de 16€ podría mejorar, sobre todo en la calidad de la comida. Ha habido comentarios sobre exceso de aceite y vinos un poco flojos. Sin embargo, la mayoría está de acuerdo en que el servicio es un puntazo; los camareros son super agradables y educados. Aunque hay quienes dicen que la tarta de queso no les convenció, seguro que a otros les puede gustar, ya que tiene una textura diferente, tipo mousse. ¡Es cuestión de gustos!
Por último, si ya te está picando la curiosidad y te preguntas, '¿Dónde se encuentra el Mesón de Paredes?', pues está en la Av. Alfonso Onceno, 50, 10140 Guadalupe, Cáceres. Así que ya sabes, ¡pásate y cuenta cómo te fue!
Cuál es la dirección exacta del Mesón de Paredes
Mira, te cuento un poco sobre el Mesón de Paredes en Guadalupe, y así vas conociendo. El sitio es un restaurante acogedor y familiar. La peña que trabaja ahí es super amable y atenta, siempre dispuesta a atenderte. Te digo que las raciones son buenas y, por el precio que tienen, no puedes pedir más. Aunque, cuidado, que yo me la jugué con el bacalao y, la verdad, fue un fiasco. Más masa que pescado. Cuando lo abrí, era una tirita de pescado de un dedo en dos trozos. Muy mala suerte, la verdad.
Por otro lado, hay platos que merecen la pena. ¡Las migas y el pisto con huevo de primero son increíbles! Y si no has probado la morcilla típica de Guadalupe, ya estás tardando. Para los segundos, te recomiendo los calamares, los medallones de venado o la calderita de cerdo. Y ni hablar del postre estrella, la tarta de la abuela. Esa cosa es un viaje directo a la infancia, con un sabor que es simplemente inasumible. Todo esto, además, con un trato magnífico, especialmente de parte de Cristina, que te hace sentir como en casa.
Ahora, no todo es color de rosa. Hay opiniones que se tiran un poco al lado negativo. Algunos dicen que el café no está a la altura y que, por 20-30€, la comida podría mejorar. Como ese sitio que sirvió comida congelada y migas duras. Uno se va con un sabor amargo y un poquito triste, sabiendo que tenía la oportunidad de disfrutar de algo más rico en Guadalupe.
Y si te queda la duda, la dirección exacta para que no te pierdas es Av. Alfonso Onceno, 50, 10140 Guadalupe, Cáceres. Así que ya sabes, ve y disfruta o evita sorpresas. ¡Tú decides!
Qué tipo de comida se puede encontrar en Mesón de Paredes
Ya te digo que el Mesón de Paredes es un lugar que no puedes dejar pasar si estás por Guadalupe. Es un sitio que te atrapa desde que entras, con ese olor a comida casera que te hace sentir como en casa. El trato de Cristina, la hija de la dueña, es de lo mejor; de hecho, no hay duda de que nos trató como a reyes. La primera vez que fuimos, nos quedamos tan impresionados que al día siguiente ya estábamos de vuelta. Cinco estrellas de experiencia total, tanto en comida como en servicio. La morcilla de Guadalupe y el bacalao al estilo mesón son platos que no puedes dejar de probar.
El ambiente es super acogedor, nada de decoración ostentosa ni esas cosas. Aquí el foco está en la comida tradicional y auténtica. La camarera fue un encanto, siempre atenta sin ser pesada. Y ni hablar de la dueña, que también se mueve entre las mesas asegurándose de que no te falte de nada. Yo casi me despido con un pedazo de tarta de queso, que estaba para chuparse los dedos. Además, tienes aparcamiento a la vuelta, y si vienes con niños o con sillas de ruedas, aquí no hay problema, ya que tienen accesos adaptados.
En cuanto a los precios, la relación calidad-precio es brutal. Por 20-30 € por persona comes un festín. Y si a eso le sumas un servicio rápido y un lugar limpio, ¿qué más quieres? Sin duda, este mesón se ha convertido en un referente en la zona.
¿Y qué tipo de comida puedes encontrar en el Mesón de Paredes? Mira, aquí te dejan probar una variedad de delicias, como las migas extremeñas, el secreto, y el arroz con leche. En resumen, aquí no solo comes; ¡vives una experiencia gastronómica auténtica!
Cuáles son algunos de los platos recomendados en Mesón de Paredes
Así que, hablando de Mesón de Paredes, ya te digo que hay opiniones para todos los gustos. Por un lado, hay quien dice que la comida no está mal, pero que el precio es un poco alto para las raciones que te ponen. Más de 20-30 € por persona y tú te quedas con hambre. Eso sí, la camarera muy maja, siempre atenta aunque el ambiente no sea para tirar cohetes. En general, se lleva un 3 en ambiente y 3 en comida, así que no esperes una experiencia de lujo.
Luego están los que piden algo y se encuentran con sorpresas poco agradables. Te cuento que alguien se pidió la pierna de cabrito lechal y lo que le llegó no era ni pierna ni lechal; estaba duro y seco. Encima, casi se ahoga con las migas, que parecían más arena que comida. Y la tarta de la abuela... brutalmente desaparecida la galleta. En este caso, el usuario se lo tomó con un poco más de calma, pero no, no se lo recomendó a nadie.
Pero no todo es malo, eh. En Semana Santa, con un menú especial de 18€, la gente salió encantada. Al final del día, tenían ensaladas de pimientos, migas y caldereta de cabrito que levantaron bastante el ánimo. Y mencionan que a pesar de que el local estaba a reventar, el servicio fue rápido y amable. Así que si buscas algo bueno, este menú sí se hace notar con un 5 en comida y servicio.
A decir verdad, si pasas por allí y no vas con tantas expectativas, puede ser que te sorprenda. De los platos recomendados, la caldereta de cabrito y las migas suenan como aciertos, mientras que hay que tener cautela con el zorongollo, porque si no tiene lo que promete, puede decepcionarte. Así que ahí lo tienes, tú decides si te arriesgas a probarlo.
Qué es el zarangollo y por qué se considera un must
Te cuento, el Mesón de Paredes en Guadalupe, Av. Alfonso Onceno, 50 no es precisamente un lugar de ensueño. Si te decides a ir, prepárate para una experiencia que puede ser un completo descalabro. Pedí una coca cola zero zero y ¡sorpresa! me trajeron una zero. Ni hablar del plato combinado: solo tenían dos de los cinco que ofertaban y lo que me dieron fueron unas patatas de bolsa y croquetas prefabricadas... ¡totalmente ridículo por casi 10€! Y lo mejor, el baño era un desastre; el cambiador estaba hipersucio y el jabón parecía un truño de mistol mezclado con agua. También, el vino del menú a 16€ estaba totalmente aguado. La botella llegó abierta y, por si fuera poco, ni un entrante del menú. No sé tú, pero con esa movida no vuelvo.
Ahora, si quieres saber lo que sí me ha gustado, ahí va: hay otros restaurantes en la zona que son todo lo contrario. Hay uno que parece un sitio tradicional, bien cuidado y su ambiente es tranquilo. La comida es abundante y sabrosa; la señora que lo regenta es un encanto y te trata de maravilla. El precio del menú oscila entre 10 y 20€ pero, créeme, vale cada céntimo. La comida casera está bien preparada, así que es un plan perfecto si no quieres gastar una fortuna.
He encontrado sitios donde me atendieron rápido y, de verdad, la comida estaba muy buena. Por unos 16€ tienen una caldereta de cerdo que me volvió loco; un par de platos combinados también excelentes. Si decides ir, no te puedes perder las migas extremeñas, que son un must. Aunque hay algo que me recomendaron y es el zarangollo, que es una mezcla de calabacín, cebolla y huevo. Se considera un must porque, además de ser reconfortante, es un plato típico con mucho sabor. Así que, si vas, no dudes en pedirlo.
Para resumir, si te topas con un restaurante con buena comida y un trato amable, te aseguro que volverás. Mientras sigas lejos del Mesón de Paredes, estás en la buena dirección. ¡No digas que no te avisé!
Qué características tiene la morcilla típica de la zona
Y bueno, hablemos del Mesón de Paredes. Vamos directos al grano: hay veces que parece un restaurante, y otras que parece todo menos eso. Una estrella porque, sinceramente, no sé si es por el día que fui o si la gestión es un desastre. Este lugar se llena porque Guadalupe atrae a un montón de gente, pero si estuviera en otro sitio, dudo que siguiera abierto. Te juro que me recordaba a esos bares que salen en “Pesadilla en la cocina”, como si Alberto Chicote estuviera a punto de entrar y poner las cosas en su sitio.
La historia es así: fuimos un domingo a las 13:50 y hasta las 14:25 no nos tomaron nota de las bebidas. ¡Imagina eso! Tuvimos que levantarnos y pedir la carta en la mesa de al lado. Se notaba que había una clara falta de personal, y el camarero, aunque hizo lo que pudo, tenía que disculparse por todo. Mi chica preguntó si había otra carta, con raciones y tapas, y el camarero nos suelta que no. Pero, espera, cinco minutos después, aparece otra camarera repartiendo esa misma carta a la mesa de al lado. ¿Perdona? La justificación fue que ella es la dueña y hace lo que quiere. Al final, comimos, y la comida... pues, no es para tirar cohetes, la verdad. Un aplauso para el camarero, que se lo comió todo, porque no creo que él sea el responsable de la mala gestión.
Pasemos a la parte positiva. Ayer, viví una experiencia totalmente diferente en el mismo sitio. Cinco estrellas por el servicio y la comida. Comimos allí con 40 personas, y fue un acierto total. Fidela y las chicas del equipo fueron un encanto, atendiendo a todos con una sonrisa. Los platos eran abundantes y no faltó de nada. Sin duda, la próxima vez que vuelva a Guadalupe, me planto ahí de nuevo.
Claro que sí, no todo es color de rosa. Hubo otra experiencia de una estrella que me dejó frio. Aunque los empleados son simpáticos y amables, la comida era un desastre. La carne mal cocida y raciones más pequeñas que las que comían mis hijos de 7 y 10 años. Ni de coña le recomendaría este sitio ni a Arnaldo Otegi.
Y ya para terminar, si hablamos de la morcilla típica de la zona, es rica y tiene ese sabor muy especial, con una mezcla de arroz y sangre que la hace única. Aquí en Cáceres suelen hacerla con cebolla y especias, dándole un toque que te hace querer repetir, a diferencia de las experiencias previas en el Mesón de Paredes. ¡Venga, que hay que celebrar las cosas buenas!
Cómo se prepara el bacalao en tempura en Mesón de Paredes
Mira, hablemos claro del Mesón de Paredes en Guadalupe. La primera vez que fui, me llevé un chasco. Pedimos el menú, que al parecer no tiene nada de especial. La única cosa que se salvó fue la morcilla de tapa, que estaba buena. El resto fue un desastre total, desde los pimientos de bote hasta la carne de la caldereta, que estaba más dura que una piedra. Y ni hablemos del ambiente, ¡frío como un iglú! El servicio era de gente que ya debería estar de retiro. Así que, en resumen: comida: 1, servicio: 1, ambiente: 1. Un auténtico fracaso.
Pero, oye, no todo es tan malo. Otra vez fui a cenar y el Mesón parecía otro lugar. Tenían un menú del día y las raciones eran generosas y sabrosas. La comida estaba bien rica y, lo mejor, los precios eran razonables, entre 20 y 30 € por persona. Eso sí, no te olvides de probar la tarta de queso y la morcilla de Guadalupe. Aquí te dejo otro feedback: comida: 5, servicio: 5, ambiente: 5. ¡No todo es negativo!
A veces la espera puede ser un poco larga entre plato y plato, lo reconozco. Una vez, pedimos café y nos mandaron a la barra a buscarlo, lo que no me pareció muy correcto. En general, la comida está bien, pero podría ser más rápida. Comida: 3, servicio: 1, ambiente: 2. No es que sea la experiencia perfecta, pero no está del todo mal.
Y otro par de veces me sorprendieron, la atención fue de 10. La camarera fue súper simpática, la comida casera y rica; este es un buen lugar si buscas un trato amable. Después de todo, migas extremeñas y entrante de morcilla son dos platos que tienes que probar. Al final, te llevas una grata sorpresa si te apetece un menú asequible por 10-20 €. Comida: 5, servicio: 5, ambiente: 5.
Ahora, sobre esa curiosidad de cómo preparan el bacalao en tempura, solo puedo decirte que lo hacen a su estilo. Es un plato que combina la tradición con ese toque crujiente de la tempura, lo que lo hace realmente sabroso. Así que, si te animas a ir, no dudes en pedirlo y disfrutar de una buena comida con amigos o familia. Seguro que te sorprenderás para bien.
El Mesón de Paredes ofrece opciones de postres
Ya te digo, si pasas por Guadalupe, tienes que hacer una parada en el Mesón de Paredes. Mis amigos y yo caímos allí de casualidad, y acabamos pidiendo el menú de 16€. ¡Salimos hinchados! Las migas estaban espectaculares y el secreto estaba para chuparse los dedos. Y no solo eso, la atención del personal fue on fire. ¡Nos sentimos como en casa! Un sitio de 5 estrellas, ¡recomendadísimo!
No todo ha sido perfecto, claro. Una vez me tocó ir y la experiencia no fue la mejor. La comida en esa ocasión estaba más floja y no había suficiente. Le daría un 2 en comida, aunque el servicio estuvo decente. Pero, vamos, si vas con expectativas altas y te encuentras con platos que dejan que desear, puede ser un poco decepcionante. En fin, no es un sitio de lujo, así que ya sabes lo que hay.
En otra visita, encontramos platos sencillos pero bien elaborados, y la morcilla de Guadalupe fue el verdadero hit. Nos atendió Gloria, que fue un encanto, ¡de esas personas que te hacen sentir bien! En ese momento, el sitio se llevó una 4 en comida y un 5 en atención. Con tantas plazas libres de aparcamiento, estacionar fue un paseo, aunque imagino que en días clave eso puede ser un rollo.
Y sobre los postres, ¡ni te preocupes! Son de fábula. Unos amigos pidieron las natillas y la tarta de queso y no pararon de alabar lo rica que estaba. Así que sí, el Mesón de Paredes ofrece opciones de postres y te aseguro que no te van a defraudar. Si te pasas por allí, no dudes en dejar espacio para un buen dulce al final.
Son los postres caseros del Mesón de Paredes
Te cuento, el Mesón de Paredes en Av. Alfonso Onceno, 50, 10140 Guadalupe, Cáceres es un sitio que iba con ganas pero, macho, menuda decepción. Una estrella, y no porque sea un crítico, pero es que no vuelvo ni aunque revienten llorando. Empezaron mal desde el principio: se quedaron sin hielo y claro, nos mandaron un salero para compartir entre varias mesas. ¿En serio? Y eso no es todo, se quedaron sin Coca-Cola y luego, para rematar, se olvidaron de los helados que había reservado. Un desastre total, o al menos eso parece. Un mal día... o no.
El servicio fue bastante malo. Mola menos que un lunes, la verdad. La cerveza, caliente. La carne dura como un zapato y, para colmo, el vino estaba rellenado. ¿Qué es esto? Los helados todos derretidos. Para encima atenderte tienes que ir tú a la barra a por la cerveza porque ni se dignan a pasar. Y, ya no hablemos de la comida: se quedaron sin carne cuando ya muchos de los otros comensales estaban en el postre. Hicieron un lío con los platos, incluso a los niños celiacos les sirvieron la misma comida en el mismo sitio. Un completo desastre.
Y mira, éramos un grupo grande y habíamos reservado con meses de antelación, así que no hay excusas. La comida: un 3. El servicio: un 1. Y el ambiente, ni se diga, un 1 también. Ahora, ¿los postres son caseros? Pues, no sé si llegamos a esa parte, con todo el jaleo que había. Pero con ese servicio, lo dudo mucho. ¡Suerte si logras comer algo decente ahí!
Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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